EL CASTILLO DEL PAPA LUNA

Inauguramos el blog con una entrada sobre el Castillo del Papa Luna. Como dijimos será breve pero muy clara y evocadora.  Con el tiempo los posts irán ganando en contenido y en recursos, paso a paso. Aceptamos cualquier sugerencia, con vuestra ayuda iremos dándole forma a Cronoviajeros.

En la ciudad  de Peñíscola podemos encontrar un palacio-castillo que nos recuerda uno de los episodios más curiosos de la religión cristiana durante la Edad Media. En un momento de grave crisis para la Iglesia católica dos cardenales se proclamaron papas simultáneamente. La Cristiandad universal estaba dividida y el futuro de la Iglesia parecía al borde del caos en el momento en el que dos papas se disputaban el poder y la palabra sobre todos los cristianos.

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Uno de ellos, Pedro Martínez de Luna, aragonés de nacimiento aunque de educación europea, fue proclamado pontífice por los cardenales de Aviñón en 1394 como Benedicto XIII. Depuesto por el Papado de Roma años más tarde y por ello considerado antipapa, se encerraría en la fortaleza de Peñíscola hasta su muerte en 1424. Sus partidarios le siguieron hasta el final, y no debemos despreciar su fuerza política y social puesto que la suerte del futuro de la Iglesia no se decidió hasta transcurridas varias décadas desde el cisma.

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Esta fortaleza fue construida en el punto más alto del peñón y está defendida por murallas, sobre los acantilados. En realidad era una obra templaria que la Orden de Montesa y después el antipapa remodelaron. Si paseamos entre sus muros podemos viajar mentalmente a la época en la que un Papa de la Iglesia deambulaba entre sus muros. En esta época tan convulsa para la Iglesia el Papa Luna abrió la opción de dirigir a la Cristiandad desde otro camino, en otro juego de poderes y en otro escenario, la península Ibérica (no olvidemos que era uno de los grandes bastiones de la cristiandad católica). Desde la costa levantina imaginó poder controlar una Iglesia europea y entremezclada con las monarquías de Francia, Castilla, Inglaterra y el Sacro Imperio, sin dejar de mirar al Mediterráneo. Quizás la Historia hubiese tomado un camino diferente de haberlo logrado, pero pronto fue neutralizado por sus rivales y no logró sus propósitos.

La fortaleza de Peñíscola es impresionante desde todos los ángulos y da pie a fotografías increíbles por lo que conviene darse una vuelta por todas sus partes. Sin embargo, uno de los puntos imprescindibles de vuestra visita ha de ser la terraza, desde la que se contempla una increíble vista de la bahía y la apertura al Mediterráneo. Podemos imaginar como desde aquí el Papa Luna pensaba sus movimientos y aguardaba la llegada de barcos que le trajesen noticias de Aviñón, de Roma y de otras grandes ciudades.

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Otro detalle que no podemos perdernos es la torre cuadrada con una escalera tallada en la roca (¡por la que no se puede bajar!) que desciende hasta el mar, un capricho personal del Papa Luna, al que la historia también conoce como el Papa del Mar. La imagen que ofrece en la lejanía también es digna de ser vista y fotografiada por lo que no dudéis en pararos más lejos a contemplar la visión del castillo sobre el pueblo y la bahía.

Un lugar insólito y curioso en la costa de Castellón que merece una visita.

Imágenes extraídas de Flickr bajo licencia CreativeCommons (BY, SA, NC)

       Fortaleza: AlvrSG;  Estatua: jexweber.fotos;   Terraza: Luis Vinuesa

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