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EL ROMÁNICO PALENTINO

   En una época completamente dominada por la religión y la guerra, dónde todas las actividades iban marcadas por el rígido orden de la sociedad, la inestabilidad era continua y las vidas de las personas se medían entre la esperanza y el miedo, los templos románicos aparecían como cobijos, como pequeñas guaridas para todos los humanos que vivían desamparados ante la crueldad del mundo.

 

  Viajamos hasta las tranquilas tierras de Palencia para ver algunos de estos lugares, en torno a Aguilar de Campoo. Esta zona fue especialmente propicia en la creación de templos que llamaban a los fieles a recogerse en su interior y rezar por la marcha del mundo.

 románico palentino

  Uno de los primeros lugares a los que nos dirigiremos será al monasterio de Santa María la Real, erigido sobre las ruinas de un templo descubierto por el valeroso guerrero Alpidio. Ahora acoge el Centro de Estudios del Románico, con cuidadas maquetas de estos templos solitarios. Cerca podemos ver la ermita de Santa Cecilia con curiosos capiteles  llenos de soldados y figuras mitológicas. También en los alrededores de Aguilar encontramos la iglesia de Santa Eulalia (Barrio de Santa María), con una particular escena del pecado original y donde dragones, hombres y plantas se confunden en los capiteles.

  Yendo un poco hacia el sur podemos ver, en Olleros de Pisuerga, la iglesia de los Santos Justo y Pastor. Lo peculiar de esta iglesia es que se trata de arquitectura rupestre: el interior está excavado en la misma roca. Esto aumenta la sensación de protección de la tierra frente a los elementos agresivos del exterior, si tenemos en cuenta que esta época aun se decidía el territorio entre musulmanes y cristianos.

 románico palentino

  Nuestra pequeña ruta del románico palentino sigue hacia Santa María de Mave, un monasterio fundado a fines del siglo IX. Aun queda lejos el tiempo de la todopoderosa Iglesia que construye grandes catedrales, en este momento funciona más como una red de pequeños templos y parroquias. Es por eso que quizás las construcciones más grandes que encontremos sean los monasterios.

   Rodeando el embalse del Aguilar iremos ahora a Vallespinoso del Aguilar. Aquí encontramos la ermita de Santa Cecilia, construída en el siglo XII, y de muy reducidas dimensiones. Está elevado sobre un risco y cuenta con increíbles capiteles. Es en estos dónde se queda toda la decoración del románico, en general bastante sobria. Si se aleja de los grandiosos torreones, vidrieras y adornos de siglos posteriores se debe a que  no hay tanta riqueza y sobre todo porque las iglesias no buscan expresar poder y grandeza sino solemnidad y silencio.

   románico palentino

  Retornamos otra vez al sur y llegamos al monasterio de San Andrés del Arroyo (Santibáñez de Ecla). Este monasterio fue fundado por Alfonso VIII y su mujer doña Leonor, y guarda un  espléndido claustro por el que pasear y respirar calma.

 románico palentino

  No lo dúdeis. Si alguna vez necesitáis refugiaros del mundo, sean cuáles sean vuestras creencias, no encontraréis mayor remanso de paz que el de estos templos perdidos en el tiempo.

Imágenes extraídas de Flickr bajo licencia CC (BY, SA, NC)

Olleros de Pisuerga: Obra fotográfica de Federico Romero  // San Andrés del Arroyo: Fernando López  //  Santa Cecilia de Vallespinoso: Manuel M. V. // Santa María la Real: Pili García

RESISTENCIA NUMANTINA

  Hoy viajamos hasta la conquista romana de Iberia, hace más de dos mil años. Un tiempo lejano en el que las legiones de Roma avanzaban por la península intentando someter a todos los pueblos. En su camino una ciudad resistió el ataque del imperio y le plantó cara durante diez años, Numancia.

  Roma contra Numancia

    Los arévacos tenían su capital en la antigua Numancia. Aunque ya habían tenido algún choque con el poder de Roma, habían logrado establecer la paz tras los logros de Viriato.  Sin embargo el imperialismo romano no se detenía y en torno al año 143 a. C. atacaron la ciudad de Segeda. Los numantinos acogieron en su ciudad a los habitantes huídos de Segeda y se ganaron la enemistad de Roma de nueva.

  numantinos

Desde entonces los ataques se sucedieron y asombrosamente distintos ejércitos y generales romanos fracasaron en el intento de tomar la ciudad arevaca. En las calles de Roma se ridiculizaba a los perdedores en teatros improvisados y en las habladurías de los ciudadanos de la urbe.

    Tras los sucesivos descalabros Roma sintió la necesidad de conquistar la ciudad, no por una cuestión de botín sino por no ver herido el orgullo de un imperio mediterráneo contra una pequeña ciudad celtíbera. Para ello enviaron a Escipión Emiliano, que había arrasado Cartago, como gobernador de la Citerior y general encargado de hacer caer la ciudad. Escipión puso todos sus esfuerzos en la destrucción de Numancia. Cercó la ciudad con un círculo de atalayas y les cortó el acceso al agua entre otras estrategias. Veréis esto desde dentro de la propia Numancia mirando alrededor del yacimiento. Entenderéis mejor la sensación de opresión y sitio que Escipión buscaba.

Los  numantinos resistieron el asedio hasta sus últimas consecuencias. Lucharon cada día, y dicen que, cuando se les acabaron las provisiones, probaron el canibalismo con sus muertos. En la ciudad sitiada se vivieron escenas de un dramatismo bestial que algunos escritores romanos reflejaron en sus obras.

 la resistencia numantina

 Finalmente Escipión acabó con la resistencia y entró en la ciudad destruyéndola para levantar una ciudad romana sobre sus ruinas. Hoy día podéis ver las calles romanas aunque también se ha reconstruido alguna de las viejas cabañas celtíberas.

 invasión romana

  Numancia es un icono de la resistencia a ultranza frente a cualquier invasor, una prueba viva de qué supone defender la propia tierra y la identidad hasta las últimas consecuencias. Una forma de entender que Roma era un sistema imperialista que deseaba dominar todo y a todos.  Viajad a este lugar en el que los sentimientos humanos se llevaron al extremo y que fue en un tiempo lejano el escenario en el que estaban puestos los ojos de todo un imperio.

 

Imágenes extraídas de Flickr bajo licencia CC (BY, SA, NC)

Soldados: Chema Concellón //  Numancia: dr_zoidberg

LA LLEGADA DE LOS BORBONES

La evolución de la monarquía de la dinastía Borbón ha marcado la historia de España en los últimos  tres siglos. Coincidiendo con el relevo monárquico vamos a recuperar los lugares más emblemáticos en los que esta dinastía ha dejado su huella más clara  , los palacios reales.

 dinastía de Borbón

Felipe V fue el primer hombre de esta estirpe francesa que se alzó en el trono tras una encarnizada Guerra de Sucesión, que convirtió la disputa dinástica en un conflicto civil en España y un dilema internacional dentro de los esquemas de poder en Europa. Cuando el otro candidato, el archiduque Carlos, se convirtió en emperador, los apoyos volvieron a Felipe y se asentó en el trono

  Felipe impuso desde su llegada un cambio importante en todos los sentidos. Era un hombre culto criado en Versalles y su gusto, sus  ideas y su forma de reinar eran tipicamente francesas, muy alejadas de la solemnidad y la austeridad castellana, y muy centralistas frente a la división por reinos de los Austrias. El lujo, la ostentación del poder, lo barroco y el arte inundaron todo su reinado, y dónde esto tuvo mayor reflejo fue en los Palacios Reales.

El Palacio de la Granja de San Ildefonso fue una idea del monarca. Sus fuentes, sus edificios, estatuas y  jardines (uno de ellos con un laberinto) son la fiel representación de los nuevos reyes franceses. Fue residencia de verano de varias familias reales y sirvió de escenario para distintos acontecimientos históricos como la firma del Tratado de San Ildefonso.

 turismo en La Granja

El Palacio de Aranjuez ya existía cuando llegó Felipe V a España, sin embargo él y sus sucesores le dieron un aire de grandiosidad ampliándolo y construyendo numerosos jardines, emulando el palacio de Versalles.

 turismo en Aranjuez

Con el  Palacio Real de Madrid sucedió algo similar. Se erigía como residencia real desde hacía siglos pero un incendio lo había dejado casi en ruinas, por lo que el monarca aprovechó para reconstruirlo de forma monumental y añadirle unos enormes jardines. Tal fue su ambición que a día de hoy es el Palacio real más grande de Europa occidental.

 turismo en Madrid

Merece la pena hacer turismo cultural por cualquiera de estos lugares y perderse en su arquitectura, sus jardines y sus recuerdos. Es una  gran oportunidad para retroceder y revivir la historia y adentrarse un poco más en el pasado que late tras sus muros.

Imágenes extraídas de Flickr bajo licencia CC (BY, SA, NC)

La Granja : pavelcab   //  Aranjuez: Fernando García   //  Madrid: kreep

ÁVILA Y SANTA TERESA

  Aprovechamos esta semana de religión y de vacaciones para animaros a visitar Ávila de la mano de Santa Teresa. Como en otra ocasión hemos preparado un PDF  con un plano que os podéis descargar para seguir la visita.

   Teresa de Cepeda fue desde siempre una niña enamorada de la religión, las historias de santos y todos los hechos impactantes de la fe cristiana. Cuando era pequeña quiso ir a tierra musulmana con su hermano para que los asesinaran y poder convertirse en mártir de la iglesia. Qué esto sucediese en el comienzo de su vida nos habla de la entrega total de esta mujer a la religión en la que creía. Ávila es una ciudad plagada de Iglesias, guarecida bajo el abrazo de sus murallas, y es el lugar de nacimiento y de vida de Teresa, cuyos pasos seguiremos hoy.

Santa Teresa, Ávila, ruta, turismo

    Qué mejor lugar para empezar nuestra visita que el templo donde Teresa fue bautizada, la iglesia de San Juan y dio comienzo su relación con la fe. En esta iglesia  se conserva la pila bautismal donde fue bautizada. En la misma Plaza del Mercado Chico podéis visitar el Centro de Interpretación de la Mística, un espacio dónde podréis entender mejor la presencia de las personas que centraban toda su vida en la religión y el encuentro con dios fuese cual fuese su religión. En el caso de Teresa ella comenzó a vivir estas experiencias a partir de los cuarenta años. Presumía de sentir a Dios dentro de sí, en ocasiones bajo la forma de un ángel que le atravesaba con su espada dorada. Así decía llegar a una mezcla de agonía y sufrimiento, y éxtasis y placer, una sensación que ella entendía como el encuentro con Dios. Podía verle; así como también a los Santos, a la Virgen y a los ángeles.

   Después nuestros pasos seguirán entre palacios u viejos edificios hasta “la Santa”. Es cómo se conoce aquí a la Iglesia y el Convento de Santa Teresa, que fueron construidos en el siglo XVII sobre el solar de su casa natal. Aunque son de creación posterior mantienen el espíritu y la estructura de la casa tras los que ella pasó su infancia y su juventud,  los episodios que marcarían su vida futura.

   Su familia era grande. De todos sus hermanos, Lorenzo era el hermano al que estaba más unida y quien le acompañaría en el camino de la religión desde muy pronto. Las capillas del Carmen y de la Santa eran los aposentos de la familia. La capilla de las Reliquias es el lugar en el que la santa vino al mundo. En  las estancias veréis varias tallas de Gregorio Fernández. Una es particularmente impactante, el retrato de Teresa, que reza arrodillada en soledad.  En la planta inferior también podremos ver el huerto de juegos infantiles de la Santa, un remanso de paz, donde ella y su hermano jugaban a ser ermitaños.

El Museo Casa Natal conserva manuscritos, autógrafos, reliquias, rosarios y crucifijos de su celda. Vedlo con calma. Teresa, con menos de veinte años, le dijo a su padre que quería ser monja, a lo que él se negó rotundamente. Con el eco de su voz imitaremos los pasos de la Santa avilesa en ese momento, abandonaremos la casa para seguir nuestro propio camino.

  Al estar cerca de las murallas aprovecharemos para salir por la Puerta de la Santa y contemplar las murallas avilesas en toda su grandeza. Esta sólida barrera de piedra parece proteger a la ciudad de cualquier elemento impuro que proceda del exterior. La foto aquí es casi obligatoria.

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Volveremos a la ciudad por la Puerta del Rastro y entraremos en el cercano Convento de San José, fundado por ella. La santa pretendía dar un nuevo aire a la Orden del Carmelo y devolverle sus ideas originales de pobreza y humildad y fundó la rama de los y las descalzas.  Durante un tiempo viajó por distintas ciudades de Castilla fundando conventos de esta nueva rama de la orden. El éxito de su reforma daría lugar a graves disputas entre los calzados y descalzos, una lucha que a nosotros nos suena cómica pero que movía importantes intereses políticos y económicos. El Convento  cobijaba a las religiosas que seguían la reforma de Teresa. Ellas dormían sobre un jergón de paja; dedicaban ocho meses del año a penitencias de ayuno y mostraban una abstinencia total a comer carne.

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 Podemos aprovechar para visitar la Catedral, la reina de todas las iglesias de Ávila. Aunque aquí Teresa no dejó una huella muy profunda sí podéis ver algunas referencias a ellas repartidas por la decoración. La santa de Ávila no siempre se llevó bien con la Iglesia oficial. Sus ideas sobre la experiencia física de Dios, el placer y el dolor, y la libre lectura de la Biblia hizo que estuviera continuamente vigilada por la Inquisición, que temía que la reforma de Lutero llegase a España.

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  Finalmente saldremos por la Puerta del Alcázar y daremos a parar a la plaza de Santa Teresa de Jesús. Aquí hay una estatua de la santa mirando al cielo, llena de humanidad y ofreciendo su mano. No olvidemos que aparte de sus creencias, Teresa de Ávila era una escritora entregada y una poeta natural, auténtica y profunda. Escribió Camino de perfección o El castillo interior, con un sentido similar a los libros de espiritualidad y autoayuda de hoy en día.

Santa Teresa, Ávila, ruta, turismo

Su legado y su influencia fueron enormes. Sus ideas y su obra alcanzaron todos los rincones de Europa, el fervor popular por ella también fue importante (y lo es aún hoy). A lo largo de los siglos le han dedicado obras de todas las artes y es uno de los iconos de toda la mística cristiana, con numerosas reliquias (incluido su famoso brazo) repartidos por distintos lugares. En Ávila el visitante parece estar más cerca del cielo, tanto por la fuerte impresión religiosa que hay en el sitio como por la altura física de la ciudad.  Santa Teresa y Ávila son lo mismo, elevaos con ellas y disfrutad.

Aquí tenéis el plano y el itinerario de la ruta:

     PDF  Ruta Ávila y Santa Teresa

 

Imágenes extraídas de Flickr bajo licencia CC (BY, SA, NC)

Murallas: paula_gm    //    Catedral:    dr zoidberg    //     Convento de San José: avilas.es       //    Plaza de Santa Teresa:     Juan de la Puente

TIERRA DE VERRACOS

Hoy vamos a conocer la huella de los verracos vettones. No hemos querido hacer una ruta porque son tantos y están tan dispersos que llevaría mucho tiempo verlos todos o ver los más importantes en un mismo día. Preferimos presentároslos y qué decidáis cual queréis ver.

Fotografía de verraco

Antes de nada, ¿qué son estos verracos? Pues son representaciones de cerdos, jabalís y toros que datan de época prerromana con una forma muy particular y un fuerte sentido simbólico para las culturas que los crearon. Se hallan dispersos por algunas regiones de Cáceres, Ávila, Salamanca (como el que se menciona en el Lazarillo de Tormes, en el puente de la ciudad) y otras comunidades y se corresponden aproximadamente con el asentamiento de la cultura de los vettones.

Verracos Salamanca

Los historiadores aun no nos hemos puesto de acuerdo en qué significan. Pero tenemos que tener en cuenta dos detalles importantes: la zona es tradicionalmente ganadera, y todos los representados son machos (acercaros y en algunos veréis el detalle), lo que les da un claro significado sexual o de reproducción. Algunos dicen que pudieran ser un símbolo de poder de los jefes guerreros, otros creen que serían una especie de tótem de las comunidades que vivían allí  o símbolos funerarios y otras teorías apuntan a que son simplemente puntos que delimitaban los pastos del ganado o el territorio de las aldeas. Un ejemplo sería el que encontramos al lado de las murallas de Ávila.

Verracos Ávila

En cualquier caso lo que parece fuera de toda duda es la importancia que tenían estos animales para los vettones. No olvidemos que esta zona es hoy día rica en productos tan suculentos como el jamón de Guijuelo, por lo que es indudable que cerdos, toros y jabalíes eran animales indispensables en la vida de este pueblo.

Encontramos muchos con su propia historia. Algunos como el de San Vitero o San Miguel de Arévalo  se encuentran sosteniendo los pilares de una iglesia o una construcción. En el recinto de las Cogotas varios verracos guardan el poblado. El Ídolo de Mikeldi es uno de los verracos a los que se les ha dado mayor simbolismo por la forma circular entre sus patas. El de Villanueva del Campillo es uno de los más grandes.    En Castillo de Bayuela encontramos dos en el centro de una plaza. Y quizás los más famosos son los Toros de Guisando, que más tarde serían escenario de un tratado de Isabel la Católica. Verracos Toros de Guisando

  Son unos cuantos centenares así que si conocéis alguno cercano aprovechad para visitarlo e imaginad como en torno a suyo se harían ritos de paso, ceremonias fúnebres o marchas de los poderosos quizás con fuego, con danzas, o con armas…

En cualquier caso al verlos miradlos cómo los habitantes de estas tierras hace dos mil años, que al descubrir una de estas formas en el paisaje sabían que estaban en su tierra, la de los vettones.

Imágenes extraídas de Flickr bajo licencia CC (BY, SA, NC)

Puerta de Ávila : Carlos Velayos // Toro de Salamanca: M. Martín Vicente // Toros de Guisando: Oscar Cuadrado // Verraco a contraluz: Rahego

LA PLAZA MAYOR DE SALAMANCA

Salamanca, ciudad Patrimonio de la Humanidad, merece varios días de visita. Hoy  iremos a ver la Plaza Mayor, que representa la esencia de todo lo que podemos encontrar aquí.

La plaza es el núcleo de la tradicional ciudad universitaria, que tiene el honor de ser una de las más antiguas del país, con más de ocho siglos de tradición. Los estudiantes llenan  todos los lugares de esta urbe en la que contrasta su antiguo patrimonio histórico con la juventud y el dinamismo de la gente que la habita.

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  Podemos llegar a la plaza por cualquiera de sus nueve puertas. En ella se han presenciado algunos de los episodios más importantes de la historia de la ciudad tales como motines, ajusticiamientos, protestas, aclamaciones… y ha tenido multitud de usos. En su primera época se celebraban corridas de toros, en la segunda mitad del siglo XIX hubo un bosque de acacias en la zona central y hace unas pocas décadas la plaza se ocupó con un aparcamiento. Si echamos la vista atrás entendemos porqué es el corazón de la ciudad y ha ido cambiando según las necesidades de sus habitantes.

Los arcos que rodean toda la plaza están adornados por medallones en los que figuran hombres ilustres y monarcas de Castilla. El que corresponde a Godoy, entre la esquina de Petrineros y San Martín,  está picado. Y es que cuando este primer ministro de Carlos IV cayó en desgracia en el Motín de Aranjuez los estudiantes de la universidad se manifestaron y obligaron a las autoridades a picarlo. En otros medallones podemos ver al guerrillero salmantino Julián Sánchez, El Charro, héroe local; y en otro al duque de Wellington, que pasó por Salamanca en el fragor de la Guerra de Independencia. José Bonaparte, hermano de Napoleón y  rey momentáneo, también pasó por aquí pero no tiene medallón.

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El balcón central “preside” la plaza.  Desde él se proclamó la Segunda República en la ciudad,  estando presente entre otros el famoso escritor Miguel de Unamuno. Es una fotografía obligatoria para cualquier turista que se precie. Seguiremos mirando hacia arriba y veremos que uno de los balcones está cerrado. La tradición popular habla de la historia de amor frustrada entre una de las antiguas propietarias y un estudiante enamorado. El padre de ella queriendo evitar ese amor cerrraría con un puntal la balconada para que no pudieran volver a verse.

Demos una vuelta por el centro de la plaza y sintamos la grandiosidad del lugar y lo apropiado que es para hacer espectáculos. En el pasado así se hizo. Aquí se celebraba “El paseo del rector”, en el que un estudiante elegido de entre las familias nobles era llevado a la Plaza Mayor.

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También, en 1802 se llevó a cabo uno de los espectáculos más sangrientos de la plaza. El grupo de bandoleros dirigidos por Chafandín fueron ajusticiados como escarmiento para el resto de ladrones. Se descuartizó a dos de ellos para disuadir a los presentes y se puso su cabeza en las dos grandes puertas de la ciudad.

Entre los sucesos extraños, otro dejó una huella visible en la plaza. En el Arco del Mercado se lee en un lateral bajo una cruz AQUÍ SE MATÓ UNA MUGER, RUEGUEN A DIOS POR ELLA. AÑO DE 1838. No se sabe quien fue el autor de esta misteriosa inscripción ni por qué murió tal mujer. Solo nos queda la realidad de que estas inscripciones se hacían en honor de quien había muerto sin confesión para que los transeúntes al leerla en voz alta clamaran por el perdón de sus pecados. Leedla y honrareis el alma de la desconocida.

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Los cafés y heladerías brotan de los soportales alrededor de la plaza y son una visita obligada tras nuestro recorrido. El Café Novelty es uno de los locales más antiguos, abrió  en 1905 y por él pasaron algunos de los escritores más importantes de nuestro país.

Si quereis descubrir más cosas sobre esta interesantísima ciudad podéis visitar  http://www.wikisalamanca.org/

Imágenes extraídas de Flickr bajo licencia CC (BY, SA, NC)

Panoramica: Paulu //   Medallón: Lumiago     //   Vista diagonal: Enhiro