Archivo de la categoría: Senderismo

EL ACUEDUCTO DEL DIABLO

  Hoy dedicamos la entrada a un lugar que por el nombre bien podría ser un punto maldito de nuestra geografía, el acueducto del diablo o acueducto de Les Ferreres. La realidad es que se trata de un lugar impresionante que nos trae a la mente el pasado romano.

Cuando hablamos de acueductos van siempre unidos a Roma. En este caso no podía ser de otra manera, los romanos eran grandes artistas de la ingeniería y de la construcción y el enorme sentido práctico que aplicaban a todas las facetas de la vida hacía que en asuntos tan cotidianos cómo llevar el agua a la ciudad fuesen auténticos expertos e hiciesen estas obras con maestría de ingenieros actuales.

acueducto tarragona

 El acueducto del diablo es parte de una gran construcción que conducía el agua a la gran ciudad de Tarraco, la actual Tarragona. Tarraco fue una de las fundaciones más antiguas de Roma en la península y pronto la convirtieron en capital de una de sus provincias, la Tarraconense. Era una ciudad próspera abierta al Mediterráneo y puente para viajar hacia otras áreas de la península Ibérica. El acueducto fue levantado en época del primer emperador, Augusto, en uno de los mejores momentos de la historia de Roma.

El acueducto se encuentra a apenas 3 kilómetros de la ciudad. Canaliza el agua del río Francolí hacia la urbe durante 25 kilómetros. Buena prueba de su eficacia y su cuidado diseño es que estuvo en uso hasta el siglo XVIII, casi dos mil años después de su construcción. Tiene dos niveles de arcos superpuestos y la gran ventaja es que ha sido acondicionado para que podáis caminar sobre él.

acueducto tarragona

Su nombre nos lo explica una leyenda. Al parecer el diablo prometió construir el acueducto en solo una noche hasta que cantase el gallo a cambio de que le entregasen a una doncella. Su prometido hizo despertar a todos los gallos para que cantasen y así el diablo huyó dejando el puente de agua inacabado.

 El paraje es impresionante. Seguro que nos arrepentiréis de visitar este   viejo puente del diablo.

acueducto, Tarragona

 

Imágenes extraídas de Flickr bajo licencia CC (BY, SA, NC)

Vista lateral: calafellvalo   //    Vista superior: jacqueline.poggi

SENTARSE COMO FELIPE II

  Dedicamos el día de hoy a viajar a época de Felipe II para conocer una silla. Suena extraño pero no se trata de una silla al uso sino de los escalones labrados en piedra en los que el monarca asentaba sus reales posaderas para contemplar su obra magna, El Escorial.

Imagen de El Escorial, Silla

El lugar se encuentra en el Pinar de Abantos, muy cerca del monasterio. La ascensión es algo difícil, dependiendo de vuestras fuerzas y la voluntad con la que lo hagáis, pero pensad que por las vistas desde la cima merece la pena el esfuerzo.

Al parecer desde este escalón de piedra el monarca, austero y solemne en su papel de rey, un personaje  muy celoso de su responsabilidad, se sentaba y contemplaba como avanzaban las obras del palacio- monasterio que había mandado construir.

Imagen silla Felipe II

Este Monasterio de El Escorial era la representación en piedra de las características personales del rey. Un edificio fuerte y compacto, oscuro, poderoso y lleno de religiosidad y de grandeza. A vista de pájaro y desde la distancia el palacio dibuja una forma de parrilla, como en la que asaron a San Lorenzo. Este es un detalle escatológico y violento muy propio del gusto de la época. Vivían en el clima de la Contrarreforma, en un país que se decía defensor de la cristiandad católica.

Imagen de Felipe II

Sentaos y sentíos Felipe II por un día, el dueño del mundo, el rey de un imperio en el que nunca se ponía al sol, con dominios en todos los continentes, y con la responsabilidad de ser el hombre más poderoso del mundo sobre sus hombros.

Imagen deEl Escorial Silla Felipe II

Imágenes extraídas de Flickr bajo licencia CC (BY, SA, NC)

Vista: Javi Sas // Asiento: jexweberfotos.es //  Panorámica: jlastras